La períoca de Efesios 2:1-10 es un texto completo con tres ideas. La tercera idea expresada aquí por San Pablo (Efesios 2:8-10) no hace sino recalcar en una y otra forma, por activa y por pasiva, que es a Dios únicamente a quién debemos nuestra salvación. Ya Pablo lo había indicado antes en este mismo texto, hablando de la "bondad" de Dios (v.7) y de que "hemos sido salvados por gracia" (v.5); pero ahora se detiene a desarrollar de modo principal y directo esa idea. Dice que incluso la fe, que es lo que se exige de parte nuestra, es también un "don de Dios" (v.8). Directamente la expresión "don de Dios" parece que se refiere a la salvación por la fe, pero está claro que la misma fe queda incluida dentro del "don de Dios" (vea Romanos 1:16; 3:21-26; 4:1-5). Por si alguna duda quedara de que esa salvación por la fe es puro don de Dios, añade, repitiendo la misma idea en forma negativa, que "no nos viene de las obras, para que nadie se gloríe" (v.9; vea Romanos 3:27; 1 Corintios 1:29). Y aun lo vuelve a recalcar, diciendo que en nuestro ser de cristiano somos "hechura" de Dios, quien al justificarnos realiza una segunda "creación", como lo fue la de nuestra entrada en la vida natural (v. 10; vea 2 Corintios 5:17; Gálatas 6:15). Ciertamente que, una vez justificados, podemos hacer "obras buenas"; pero la raíz última de nuestra salvación ha de buscarse en el favor divino, de modo que, incluso las obras buenas que hacemos, cooperando libremente con la gracia, nos han sido "preparadas de antemano" por Dios (v.10).
Así, creo que esta idea de san Pablo está más de comprendida.
Fraternalmente en Cristo:
Respuesta de Ceibi.
David Dual
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